Mi experiencia con Helicobacter Pylori: 18 años de gases, diarreas y cólicos

Madrid

La infección por Helicobacter Pylori es bastante común y según dicen las estadísticas, más del 60% de la población está contagiada y aunque muchos no tienen síntomas, otros las pasan muy canutas (mi caso). Esta es mi historia, cómo supe de robote que estaba contagiada, el tratamiento que seguí y la evolución posterior.

Mi experiencia con Helicobacter Pylori

Antes de nada, voy a empezar con un disclaimer importante: No soy médico ni tengo nada que ver como profesional de la salud. Lee mi historia como información extra para que luego consultes con tu médico y busquéis pruebas para poder solucionar tus problemas.

Este va a ser un post rápido así que vas a poder leer dos versiones: La versión corta y la larga, en la cual pongo toda mi experiencia.

Versión Corta

Desde los 20 años (y ahora tengo casi 40) he tenido muchísimos problemas estomacales: gases, diarreas, cólicos muy dolorosos, hinchazón de estómago, apretones de o encuentro un baño o me lo hago encima… un sin fin sin un fin.

Durante 18 años me han hecho pruebas de todo tipo y el diagnóstico final fue colón irritable. He investigado por mi cuenta, he leído mil millones de cosas y he probado cientos de dietas. He hecho de todo pero nunca me hicieron un test de aliento de helicobacter pylori. Con 38 años, en una barbacoa, me comenta el amigo de otro amigo que ha pasado por varios meses muy complicados de problemas de estómago y que dio positivo en helicobacter pylori, se trató con antibióticos y ahora está mejor que nunca.

Me hago un test al día siguiente en un laboratorio privado. Doy positivo. Voy al médico de cabecera. Le enseño los resultados. Me trato con antibióticos. Dos meses después, que es cuando escribo estas líneas, estoy excepcionalmente bien como nunca he estado desde hace años.

Versión larga

Lee mi historia a continuación con todo lujo de detalles.

El principio de una larga y tediosa relación con mi estómago e intestinos

Rercuerdo muy bien cuando empezó todo más o menos. Un día en concreto no lo puedo recordar pero sí que recuerdo que a mis 20 años empecé a tener bastantes retortijones potentes y muchas diarreas repentinas.

Los retortijones no les di mucha importancia porque todos tenemos de vez en cuando y no llegaban a los cólicos que sufriría más tarde. 

Las diarreas repentinas, sí. Y en aquella época eran por la mañana temprano. Siempre era la misma dinámica. Por las mañanas, camino a la universidad empezaba a tener un malestar general y dolores de estómago. A lo minutos notaba como «algo se movía» por mis intestinos hasta que mi cuerpo me avisaba que tenía que ir si o si a un baño. 

Lo que pasaba en el baño duraba escasos segundos y no lo voy a describir por tu propio bien pero recuerdo la sensación de alivio expulsar aquello y entrar en un climax de paz y tranquilidad infinita.

Pasados los meses época recuerdo el primer cólico. Estaba en mi casa viendo la telévisión después de venir del gimnasio y comer una tortilla con atún. A los pocos minutos, empecé a notar un dolor que iba de menos a más en el lado inferior derecho de mi tripa, donde se conecta el final del intestino delgado al grueso.

Cólicos de acabar en urgencias con medicamentos intravenosos

Los cólicos empezaron a ir a más y con el tiempo eran cada vez más fuertes y al principio los aguantaba en mi casa sufriendo como una campeona.

Además era muy curioso el tema porque siempre venían, duraban y se iban de la misma manera. Empeza a sentirme rara después de la comida de mediodia. Pongamos que a las 15 notaba que algo no iba bien.

Sobre las 16 ya tenía en la parte de la tripa que he comentado, la inferior derecha, unos pichanzos que tenían la forma e intensidad de un retortijón. Empezaba con una intensidad baja e iba subiendo hasta llegar un punto que era un pinchazo muy fuerte. Cada retortijón podía durar unos 10 segundos y se iban repitiendo cada cinco minutos.

Sobre las 20 de la tarde ya se habían acortado esos 5 minutos y prácticamente eran cada minuto o dos minutos y la intensidad había aumentado muchísimo, tanto que había veces que me tenía que tirar al suelo sin poder andar.

A partir de media noche, se iba calmando la cosa y se iba poco a poco pasando hasta que de madrugada me queda dormida totalmente abatida de cansancio.

En total eran más de 10h de cólicos muy jodidos.

Los primeros años, como he dicho, me iba a casa y me quedaba a oscuras en mi habitación hasta que se me pasaba.

No tomaba pastillas para el dolor o algo parecido porque pensaba que tomarme una pastilla si ya estoy jodida, podría ser peor. Yo que sé, cosas los cólicos.

Pero todo hasta un día con 28 años por ahí me dio un cólico tan bestia que sobre el mayor pico de dolor, sobre las 21 ó 22 de la noche, eran tan fuertes que notaba que me iba a desmayar. Ese día estaba trabajando y me llevó un amigo al hospital donde por primera vez, me pusieron en vena paracetamol (segú me dijeron) y se me pasó a los 5 minutos. Increíble. Tanto tiempo sin tomar algo para el dolor y mira qué bien me venían.

Esto me hizo pensar que el dolor era producido por algo muscular o espasmódico de los intestinos.

Lo malo es que más tarde, con otros cólicos que tuve, las pastillas no funcionaban porque, según creo yo, la digestión no permitía a las mismas hacer su efecto correcto o quizás fuera otro movito. No lo sé. Lo que sé es que aún tomando Nolotil, que ya es fuerte, eso no mermaba en níngún momento y solo se me quitaba yendo a urgencias a que me pusieran algo intravenoso.

¿Qué producía los cólicos?

Los médicos nunca llegaron a saberlo pero lo que sí pude contrastar al cabo de los años es que si tomaba huevo, en cualquiera de sus formas al día siguiente me petaba la tripa. A menos 3 de cada 5 veces.

Así que no me quedó más remedio que quitarlo de mi dieta.

Y muchas veces pasados los meses o incluso los años, lo tomaba y casi siempre me daba el cólico pasado el día.

Podría ser concidencia por algún episodio o que los planetas se alineaban cuando tomaba huevo, pero lo pasaba tan tan mal que prefería no tomarlo.

A los 32 años desaparecieron repentinamente los cólicos

Fue durante un viaje a Brasil, que mira tú por donde, tuve un episodio de diarreas y malestar intestinal, que mi pareja de aquel entonces me dio unas pastillas que según ella, eran maravillosas allí en Brasil cuando alguien sufría algo como lo que yo sufría. Eran 3 pastillas de lo que creo que era un antibiótico y que tenía que tomar 1 por día.

A partir de ahí, vuelta ya a Madrid, me dio una vez por probar el huevo y maravillosamente al día siguiente no pasó nada. Tenía todas las alertas puestas. Imagínate, después de tantos años con tantos cólicos super jodidos pensar en huevo me daba bastante miedete.

Dejando pasar semanas entre medias, volví a probar y lo mismo. Nada. Y así varias veces.

¿Qué habría cambiado para que no tuviera más cólicos? Lo único que pensé es en las pastillas de Brasil y que algo había eliminado por ahí en mis intestinos. Magia ¿no?

Eso sí, los gases y las diarreas estaban al día. Eso no había cambiado.

Gases y diarreas casi todos los días

Los gases y diarreas me han acompañado desde el primer día hasta el último. Eran el pan de cada día y muchas veces me condicionaba para hacer ciertas cosas. Que si no puedo comer esos porque se que me va a dar muchos gases o porque voy a tener hinchazones o diarreas compulsivas.. etc etc. 

Con el tiempo y a medida que iba leyendo sobre nutrición, deporte y buenos hábitos de salud, he ido controlando en un alto porcentaje los episodios que me daban. Esto es lo bueno que saco de mis 18 años de problemas, todo lo aprendido.

Yéndome a lo escatológico, he pasado situaciones de las que ahora me río, pero joder ¡qué mal lo pasaba en ese momento! Situaciones embarazosas, vergonzosas, surrealistas pero al fin y al cabo, 

Pruebas y pruebas y más pruebas

Me hicieron infinidad de pruebas. Una de ellas, al principio de todo recuerdo que fue beberme como medio de litro de un líquido rosa bastante denso para luego hacer me una prueba de tipo visión a lo resonancia o algo así donde este líquido producía contraste y podían ver alguna anomalía. Todo estaba correcto.

También pasé por las horribles colonoscopias y su preparación días antes bebiendo aquel laxante que sabía a barra de bar escurrida. Pase por dos y todas fueron bien. Sin ningún problema visible.

Pruebas de alergias. Más de lo mismo, todo bien. Sin alergias ni si quiera al huevo. Que era el posible causante, según yo, de mis cólicos.

Prueba de celiaquia. Negativo.

Prueba de intolerancia a la lactosa. Negativo. Sigo produciendo lactasa.

Prueba intolerancia a la fructosa. Negativo.

Análisis de heces en busca de posibles bacterias. Nunca encontraron nada. Y de estas hice bastante.

Análisis de sangre. Todas las que quieras.

Y más pruebas que me dejo en el tintero.

Entonces si por más que me hacían las típicas pruebas y daba negativo en todas ellas ¿qué era lo que tenía? Me dijeron que tenía Síndrome del colon irritable o sindrome del intestino irritable.

Diagnóstico: Síndrome del Intestino Irritable (SII)

El maravillo Síndrome del Intestino Irritable, el cual llamaremos SII de ahora en adelante, porque escribir Síndrome del Instestino Irritable es largo y un coñazo.

A este colega me lo diagnosticaron cuando tenía unos 25 años o así. Después de 5 años de pruebas como las que he comentado antes.

¿Pero esto del síndrome del intestino irritable o SII qué es?

Pues una putada. Eso es lo que es. Una mierda (nunca mejor dicho) que te condiciona la vida bastante. Pero en resumidas cuentas la definición es que tu colón se vuelve muy caprichoso y te hace putaditas al día.

No es como el Crohn (que es más putada todavía porque es autoinmune), pero normalmente se asocia a que si tienes mucho estrés, mucho nerviosismo y cosas así, tu colón se puede volver medio loco y funcionar a medio gas.

Dicen que todo tu intestino es el segundo cerebro y controla nuestra salud intestinal y por mi experiencia, no puedo estar más de acuerdo.ç

15 años entendiendo y luchando contra el «colón irritado»

Y lo pongo entrecomillado porque era lo que pensaba que tenía en esos días.

Durante 15 años he leído innumerables artículos científicos sobre el SII en páginas de publicaciones científicas como la PubMed en busca y captura de una posible solución. He leído cientos de artículos en blogs de todo tipo, unnos más fiables y otros muy fiables. He probado conmigo misma muchísimos estragias con la dieta para ir identificando alimentos con los que mi cuerpo era más susceptible de provocarme putaditas.

He probado muchos probióticos y prebióticos de todo tipo de farmacias. También el kéfir de leche, el kéfir de agua. Dietas sin gluten para ver si era intolerante (la prueba de celiaquía es de alergia). Ayunos intermitentes. Eliminación de casi cualquier procesado. El realfood, el no realfood. Dietas disociadas. Que si el Foodmap y buff, una lista interminable de cosas.

Pero al final llegaba a una conclusión. Yo no tenía SII. Según investigaba sobre esta enfermedad y sobre la microbiota, más claro lo tenía. Y sobre todo en los últimos años cuando la investigación en todo el ámbito de la microbiota ha avanzado bastante. Otras fuentes como algunos divulgadores como Marcos Vázquez de Fitness Revolucionario o Borja Bandera han sido de mucha ayuda para entender más la situación.

Lo que sí me ha ayudado casi siempre es comer lo más fresco y natural posible y limitar al máximo los ultraprocesados. Esto ayuda siempre en prácticamente cualquier escenario.

El día que descubrí eso del Helicobacter Pylori y por qué me hice un test en un laboratorio privado

Lo dicho, tras 18 años de supuesto SII, hará escasos pocos meses estaba en la barbacoa de un amigo y un conocido me contaba lo mal que lo había pasado hace poco con problemas digestivos en plan que todo lo que comía le sentaba mal, que le producía muchísima hinchazón, que si tenía cacas de consistencia acido sulfírica y síntomas con los que me identificaba mucho.

Luego contínuo contándome que tras visitar al médico, le hicieron una prueba de helicobacter pylori y que al dar positivo, empezó el tratamiento con antibióticos. Tras 10 días de pirulas y terminar el tratamiento, los síntomas no iban a menos y de nuevo, dio positivo una segunda vez. El médico de cabecera tenía que sacar la artillería pesada y le mandaron cositas más agresivas que SÍ eliminaron la bacteria.

Me contó que renació y que pudo empezar a comer de nuevo de todo como antes. Sin hinchacones, sin ardores de estómago, sin caca raras, sin gases excesivos. La buena vida.

Y es que hubo una frase que me dijo que me empujó a explorar más horizontes: «El problema de la normalización».

El problema de la normalización

Esto sucede cuando normalizas algo que no es normal y lo haces porque todo los inputs que te vienen te impulsan a pensar en normalizarlo. ¿Se entiende? No, claro que no.

Me explico y con mi caso se va a entender. Mis problemas dijestivos no eran normales y tras muchas pruebas, muchas analíticas y mucho de todo, no hay un resultado concreto. Aún así año tras año sigues insistiendo en que tiene que haber un diagnóstico y una solución pero hay un momento en el que mentalmente aceptar que eres así y que tienes que aprender a vivir con tu problema.

Ahí es cuando viene la normalización y puede empujarte a no probar ni investigar más. Solo a sobrellevarlo.

Por supuesto, todo depende de cada caso y cada contexto. Si te amputan un brazo, pues vas a tener que aprender a normalizar tu situación. Pero en los casos digestivos parecidos al mío, la normalización puede ser un problema

Que te de normalización, yo me hago un test

Al llegar a casa ese día de la barbacoa, pensé: Joe, a mi en 18 años nunca me han hecho una prueba para el helicobacter. ¿Y sí me hago una a ver qué pasa? Fijo que doy negativo porque si en todos estos años ningún médico de los que he visto me ha solicitado un test, será por algo.

Así, eché un ojo en internet y me compré un test de aliento de helicobacter pylori en un laboratorio privado que conozco donde me he hecho pruebas de sangre con más biomarcadores y mucha más información interesante que los de un análisis normal y que además, no son muy caros y tardan super poco en darme los resultados.

¿Por qué por lo privado?

La sanidad pública me encanta y aunque funcione como funcione creo que tenemos algo que es único en el mundo y que deberíamos cuidar entre todos pero hay que ser realistas, para ciertas cosas es mejor irse a una solución alternativa si te lo puedes permitir y en este caso lo privado ganaba la partida.

Si pedía cita para hacer una prueba de helicobacter me darían cita para dentro de varias semanas. A lo que hay que añadir los días de espera para pedir cita con el médico de cabecera para que te den los resultados.

Por 55€ que me costó, podía ir al día siguiente a hacerme un test. Y así lo hice.

RESULTADO: POSITIVO

test positivo helicobacter pylori

¡La ostia! De verdad os prometo que creía al 100% que iba a negativo. Y ahí empecé a dar vueltas a la cabeza sobre toda mi trayectoria intestinal en estos 18 años. Si el helicobacter ha sido el causante de todo en este larguísimo proceso. Y ahí me venieron mil preguntas:

¿Tener el helicobacter pylori crónico produce problemas mucho mayores?

¿Cuánta población tiene el helicobacter pylori?

¿Produce síntomas en el 100% de los casos?

¿Me puedo volver a infectar?

Pero primero empecemos por lo primero. ¿Qué es el helicobacter pylori?

¿Qué es el Helicobacter Pylori?

Es una bacteria que se engancha en el estómago y que para sobrevivir y que el ambiente ácido propio de nuestro estómago no la mate, la muy bastarda secreta (que podemos decir bien que mea alrededor suya) un liquidito que en contacto con los que hay en el estómago reacciona y produce amoniaco.

¿Amoniaco? Sí, el amoniaco neutraliza la acidez y permite al Sr. Pylori navegar en un espacio de Ph neutro y no morir.

¿Tener el helicobacter pylori crónico produce problemas mucho mayores?

Sí, el más grave es que desarroles cáncer gástrico.

¿Cuánta población tiene el helicobacter pylori?

Mucha. Es más común de lo que te puedes imaginar. Se estima que entre el 50% y el 70% de la población la tiene. 

¿Produce síntomas en el 100% de los casos?

No. De ese porcentaje de gente infectada, entre un 10% y un 25% desarrolla síntomas. Yo era de ese pequeño grupo. El resto vive con la bacteria plácidamente sin problemas.

¿Me puedo volver a infectar?

Sí, hay muchos casos de reinfección.

¿Por qué los médicos no me hicieron un test del helicobacter en 18 años?

Fue una de las primeras preguntas que me hice cuando vi el positivo. ¿Pero cómo es posible si es tan común esta infección? ¿Cómo ninguno de los muchos médicos especialistas que he visto no se le ha ocurrido?

Al principio les culpé mucho porque mi percepción era que me encasillaron con el Síndrome del Intestino Irritable y el árbol no les dejó ver el bosque. Pero luego analizando las consultas a las que iba, era YO MISMO el que me encasillaba y les daba pie a ellos a encasillarse.

Cada vez que iba a ver a un médico lo primero que les decía era «Hola, tengo problemas intestinales desde hace tiempo y estoy diagnosticado de SII.» 

¿Cómo no se iban a encasillar?

Pero realmente las respuestas ya no las sabré pero llegué a la conclusión a la que llegaba estaba clara:

Ya da igual el pasado. Sigue adelante. Tienes una prueba positiva. Soluciona y comprueba que era eso lo que te andaba jodiendo todo este tiempo. Como dice mi padre: Busca soluciones y no lamentaciones.

¿Cuál es el tratamiento del Helicobacter Pylori?

El tratamiento son un cótel de antibióticos como la Amoxicilina y un inhibidor de bomba de protones (IBP) y dos antibióticos como la amoxicilina. Esto tiene una tasa de fallo del 15% el cual, si no da resultado, se emplean medicamentos más fuertes.

Espera, que te traduzco: te tienes que tomar 10 pastillas al día. ¿canteo no? Pues sí. En mi caso eran dos tomas, en el desayuno y en la cena.

  • Amoxicilina
  • Otro antibiótico de nombre que sabía a culo de mono
  • Otro antibiótico más de nombre raro que puede que sea la bomba esa de protones
  • Un protector estomacal tipo Omeoprazol
  • Y aunque no te lo creas, un quinto que por más que intento recordar, no me acuerdo que era.

Diez días. Diez pastillacas. Se me hizo enterno.

Verás por internet mucha información para erradicar al helicobacter de forma natural que si con cúrcuma, gengibre, que si brocoli y mil cosas más. Todo esto no lo va a matar ni por asomo. Lo que puede hacer es que disminuyan los síntomas. Nada más.

Para matarlo, hay que aplicar lo que la ciencia ha demostrado y las decenas de papers de las mil revistas científicas que hay internet llegan a la misma conclusión: hay que tomar antibióticos. A mi no me gustan un pelo y trato de evitarlos, pero cuando son necesarios, hay que tomarlos.

¿He mejorado después del tratamiento?

¿Era el helicobater pylori lo que tenía? Puede que sí o puede que no. Barajo dos posibilidades:

  1. Que sea efectivamente Helicobacter Pylori
  2. Que tuviera SIBO. Sobrecrecimiento Bacteriano

Nunca lo voy a saber. Los antibióticos han aniquilado todo lo que tenía a lo largo del tracto digestivo tanto de bacterias, microbiota o cualquier bichito que pudiera haber. Por lo que, si tenía los síntomas de una infección por helicobacter u otra bacteria me estaba haciendo la vida imposible, lo habré solucionado (y parece que sí). Si no, tendré que seguir investigando.

Sea cual fuere el caso y atendiendo al positivo que di y los síntomas desde hace años, cuadra que fuera el maldito helicobacter y que ahora me tengo que centrar en que tengo una vida nueva.

Lorena Jiménez

Lorena Jiménez

Soy Lorena. Soy periodista y escribo en varios medios y blogs. Soy de esas que van dejando reseñas y opiniones para que entre todos filtremos lo bueno de la paja, por eso me uní a Logicalia y así expresar más extensamente mis puntos de vista y opiniones. Si quieres las tomas, si no, las dejas 🙂
Lorena Jiménez

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